URCOPEDIA

Origen del botijo

Un botijo es una vasija de barro cocido que se usa para refrescar agua. El funcionamiento del botijo es muy sencillo: se basa en la refrigeración por evaporación. El botijo está hecho de un material muy poroso. El agua del interior se filtra por los poros de la arcilla y, en contacto con el ambiente seco exterior característico del clima mediterráneo, se evapora por esos minúsculos agujeros (capilaridad). Para pasar al estado gaseoso, el agua necesita energía (calor) y puede tomarla del ambiente, pero también del líquido que queda en el interior, bajando así su temperatura. A este fenómeno se le conoce como efecto botijo.
Su origen está en la Prehistoria, se cree que en el Neolítico. Los primeros botijos fueron huevos de avestruz para las personas mayores, los huevos de codorniz para los niños y los huevos de pájaro para los bebés. Para distinguir unos de los otros pintaban cada uno a su gusto con la sangre de los animales que cazaban.
La historia del botijo se remonta a las antiguas culturas mesopotámicas, donde se encontraron los primeros restos de recipientes con formas similares a los actuales. Los periodos de su máximo esplendor fueron del Bronce en el Mediterráneo y helenística en donde se utilizó como artículo ornamental. Su decadencia se inicia en la segunda mitad del siglo XX con la aparición de los frigoríficos domésticos. En España, donde su uso ha sido tradicional, se sigue manteniendo como elemento ornamental.

tras del
Inicio